25 ago. 2012

Relato erótico: La visitante

Ya se había convertido en costumbre. Era domingo por la tarde y mi Ama me tenía atado y vendado sobre la alfombra del salón. Previamente había estado a sus pies escuchando cómo se masturbaba, sintiendo esos pequeños deliciosos temblores que recorren sus piernas hasta la punta de sus dedos cuando su clítoris le proporciona tan inmenso placer. En ese momento simplemente descansaba, con sus pies tranquilos sobre mi cara mientras visualizaba su serie favorita.

Y como cada semana a la misma hora tocaron a la puerta... Sin decir nada mi Ama se levantó y dio paso como siempre a la invitada. Poco segundos después, sin oír ni media palabra, ya notaba esa diferente fragancia. Unos pies en mi cara con un aroma un poco más fuerte que los de mi Ama, deliciosamente cálidos e incluso algo húmedos producto de, posiblemente, un largo paseo. Esta semana, al contrario que todas las anteriores, la enigmática visitante no sólo se conformó con el corriente paseo de mi lengua entre sus dedos, su planta y su talón, sino que ya cuando esperaba su silenciosa huida noté inesperadamente como la esencia de su entrepierna se acercaba a mi rostro. Saqué mi lengua dispuesto a encontrarme con un nuevo sabor, tropezando inmediatamente con el entorno de su ano. Entonces sí, después de un ligero gemido, se levantó y se marchó, dejándome con ganas de que en otra visita fuera su vagina lo que me dispusiera para por primera vez poder sentir cómo otro cuerpo llegaría al orgasmo tras mi boca.
Pero no, eso sería quizás en otra ocasión. Solo quizás.

 El jueves por la noche, como de costumbre vendrían todas sus amigas a cenar a casa. Y de nuevo, pasaría todo el convite con esa duda rondando mi cabeza, ignorando, cuál de todas ellas, cuál de ese grupo de amigas sabía de mi sumisión y de nuestros juegos. Buscando entre ellas una sonrisa cómplice que me hiciera intuir qué pies de los presentes se habían acostumbrado a estar cada tarde de domingo en mi boca.

5 comentarios:

  1. Otro buen relato! Me gusta este estilo, y para los fetichistas de pies como yo, una auténtica delicia. Y muy chula la situación de no saber la amiga de su ama con la que mantiene esos juegos.... Muy excitante.

    Gracias por compartirlo

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  2. Tal vez ella desee no descubrirte el enigma para que sigas saboreando su cuerpo ;).

    Un saludo.

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  3. Sin duda es mejor que no lo supiera nunca, así podría escoger a su favorita y pensar que es ella ¿No? ;)

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  4. Me encanta que me domine una mujer y chupar sus pies

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